Viñedo, valor seguro

Viñedo, VALOR SEGURO

Una de las virtudes del sector vitivinícola es su capacidad de autoregeneración y adaptación para superar las sucesivas crisis que la historia nos ha ido trayendo, cada una diferente, y esta sin duda, la que plantea más incertidumbres.

Podemos superar una crisis de diversas formas, que a menudo conviene combinar. La reacción más inmediata con eficacia a corto plazo suele ir enfocada a restar: disminuir costes, contener gastos, optimizar procesos y RRHH para producir más con menos, etc., acciones con un impacto inmediato en la contención de la crisis pero que a menudo estresan las organizaciones y no garantizan su sostenibilidad a medio plazo.

Por esto, es inteligente combinar esas acciones de resta con otras encaminadas a sumar, es decir, a CREAR VALOR para garantizar la sostenibilidad a medio y largo plazo.

Podemos crear valor con nuevos productos, nuevas formas de consumo, técnicas o aplicaciones innovadoras, buscando nuevos mercados… etc, y a menudo, olvidamos el primer espacio donde podemos crear valor, el viñedo.

En el viñedo se empieza a materializar nuestra idea vino, y todos sabemos que cuanto más se acerque la uva al objetivo vino, más rentable y satisfactoria será nuestra actividad.

De las actuaciones que podemos realizar en el viñedo, la nutrición racional del suelo y la planta es quizás la que más nos puede ayudar a crear valor. Valor financiero y valor organoléptico.

El valor financiero está directamente ligado al rendimiento en uva de una calidad definida. Son muchos los viñedos que con los años van decayendo y producen muy por debajo de sus posibilidades por tener un complejo arcillo-húmico agotado, o un sistema radicular bloqueado o ciertas carencias minerales. Esa idea de que “da uva muy buena porqué da muy poca” es una película que nos montamos para justificarnos. Dentro de sus límites fisiológicos y climáticos, un viñedo nutrido de forma racional siempre tendrá mejor rendimiento que uno que sufre.

El valor organoléptico va ligado a la calidad de la uva, es decir, conseguir que la uva lleve de serie todo aquello que precisa nuestro vino.

pH, acidez, málico, nitrógeno, GAP, grasa, estructura, precursores… la mayoría de desviaciones o carencias en estos parámetros pueden corregirse en bodega, pero perdiendo valor; valor financiero por el coste de las correcciones y valor organoléptico por el menor rendimiento de las soluciones exógenas.

Un viñedo equilibrado, en un suelo vivo y con un sistema radicular activo es una fuente de valor. Además de producir más y mejor, será más resistente a las amenazas climatológicas y criptogámicas de la añada.

Para conseguir este equilibrio de forma orgánica y sostenible, al igual que cuando vamos a escoger una barrica o vamos a decidir si clarificamos. le preguntamos al vino. Es por eso que os invitamos a preguntarle al viñedo también:

Viñedo, ¿Qué necesitas para rendir bien?

  • ¿Qué necesita tu suelo para tener un complejo arcillo-húmico suficiente y un sistema radicular activo?
  • ¿Qué necesita tu planta para desarrollarse desde la brotación hasta que es capaz de autoalimentarse?
  • ¿Qué necesita tu planta para completar una buena floración y cuajado?
  • ¿Qué necesita tu planta para llegar a la madurez que deseas?

Con unos simples análisis de suelo, sarmientos y peciolos comprenderás mejor el funcionamiento del viñedo y sus necesidades para cumplir su misión de crear valor.

El análisis de suelo se puede realizar en cualquier momento, el de sarmientos con la madera agostada antes de podar y el de peciolos a botón floral separado.

Todavía quedan un par de meses para poder actuar con enmiendas o abonos orgánicos en el suelo y planificar un refuerzo vía foliar en los primeros estadios vegetativos si es preciso.

¿Qué te cuenta tu viñedo?

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