Asegura tu cosecha, análisis peciolar campaña 2019

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A principios de primavera llegaron los lloros y el viñedo retomó su actividad. El desborre y el arranque de vegetación se hace de forma heterótrofa, es decir, consumiendo las reservas almacenadas en tronco y raíces durante el agostamiento.

El análisis de suelo es ya indispensable para una producción de calidad. Supone el punto de partida en el seguimiento nutricional y gestión de la fertilización del viñedo. Su importancia es fundamental dado que los resultados analíticos nos han permitido a la salida del invierno, establecer las recomendaciones de abonado, correcciones y gestión del suelo encaminadas a mejorar el rendimiento y calidad.

El desborre primaveral y el arranque de vegetación se hace de forma heterótrofa, es decir, consumiendo las reservas almacenadas en tronco y raíces durante el agostamiento. Poco a poco la vid entra en fase autótrofa, las raíces van recuperando su actividad y las hojas pasan de ser consumidoras a ser exportadoras de compuestos que sintetizan a partir de la fotosíntesis y de los elementos minerales que la planta absorbe vía radicular.

Nacen los racimos y la cepa se prepara para abordar las etapas cruciales para obtener una cosecha correcta,  éstas son la floración y el cuajado. En este periodo la demanda de nutrientes, sobre todo N, K, Mg y algunos oligoelementos, empieza a ser importante.

Las carencias nutritivas en este periodo pueden comprometer seriamente la cosecha, por lo que es un buen momento para medir y valorar el estado nutricional de la planta; y así establecer una estrategia racional de fertilización y corrección de carencias.

¿Cómo? Mediante un sencillo análisis de peciolos, rápido diagnostico y herramienta de control de la correcta nutrición del viñedo.

Es imprescindible muestrear una zona de la parcela que sea homogénea, donde el conjunto de plantas sea visualmente parecido, tengan el mismo vigor y desarrollo y estén en el mismo suelo. Si el viñedo está vaso,  se recomienda el cruce en diagonal de la zona a muestrear, así como tomar hojas de las cuatro orientaciones. Si la conducción es en espaldera, conviene muestrear en varias hileras tomando hojas a un lado y otro de la misma.

¿Cuándo? Idealmente en estado fenológico H, botones florales separados, aunque puede ser algo más adelante.

¿Dónde? Envía tus muestras a nuestro laboratorio colaborador AGROLAB y en breve te remitiremos los resultados y la interpretación de los mismos.

botones separados

El muestreo

En una parcela homogénea, en cepas sanas y representativas, tomar al menos 50 peciolos o 45g de peciolos frescos (al comienzo de la temporada  se pueden necesitar 80 peciolos para obtener este peso) en 4 a 8 filas dependiendo del tamaño de la parcela, evitando los rangos exteriores.

Conserva sólo el peciolo, separándolo de la hoja. Tomar sólo un peciolo por cepa, se requiere un mínimo de 50 cepas.

Toma los pecíolos ubicados frente al primer racimo a partir de la base. Las hojas asociadas deben ser sanas, no necróticas, no rotas, en caso contrario tomar el siguiente peciolo.

En viñedos donde se practica la NO poda, hay que tomar 120 peciolos repartidos en toda la altura de vegetación (40 por cada zona de vegetación: alta, media y baja).

Si alguna zona de la parcela presenta carencias evidentes, te recomendamos hacer 2 muestras  (zona afectada y zona normal).

Importante pesar los peciolos y anotar el peso fresco junto a la identificación de la muestra (bodega, parcela, variedad, clon, porta injertos, estado fenológico)

Envía los peciolos en un sobre de papel Kraft (nunca en plástico), por correo o paquetería.

agrolab

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