El hombre, a través del manejo de ciertas variables agronómicas, como la arquitectura de la planta, el manejo del suelo y la protección fitosanitaria puede, dentro de ciertos límites, controlar la calidad y tipicidad del vino.

EL AGUA Y EL CLIMA

En la vid, el agua es un elemento fundamental para su crecimiento y funcionamiento. Por consiguiente, es un factor determinante en el rendimiento y en la calidad de las uvas y en las características de los vinos. Una sequía progresiva durante el período de maduración, de una intensidad limitada favorece la acumulación de azúcares y, sobre todo, de compuestos fenólicos a pesar de una reducción del rendimiento debido principalmente a la disminución del tamaño de la baya (Seguin 1975, Bravdo et al. 1985, Carbonneau 1987). Sin embargo, si se sobrepasa el nivel de restricción hídrica, la uva deja de ganar en dichos componentes y se limita la composición aromática de la uva. Por ejemplo, en variedades como Sauvignon Blanc, una ligera falta de agua puede ayudar a madurar al fruto, pero un estrés hídrico prolongado en maduración hará mermar considerablemente el potencial aromático en moléculas como 4MMP (aroma a boj) y 3MH (aroma a pomelo).
Al contrario, si hay exceso de riego podemos obtener vinos con más metoxipirazinas (aroma a pimiento verde, vegetales, tierra húmeda) que denotan madurez insuficiente.

ESTRÉS HÍDRICO

No le hagas sufrir

El agua y la temperatura son los principales parámetros que explican la variabilidad climática de un terroir vitícola. El consumo de agua depende del conjunto “suelo – planta – atmósfera”. El sistema radicular es quien determina la oferta de agua para la planta. Por ello es necesario obtener un método de determinación del estado hídrico de la vid y las consecuencias de un posible estrés. Es entonces interesante conocer las relaciones entre el estado hídrico de la planta y la maduración de la fruta en el marco de un objetivo de producción definido, para diseñar un itinerario hídrico recomendado para el desarrollo de la vid.

XILEM

La gestión adecuada del estado hídrico

El tipo de vino y los rendimientos son altamente dependientes del estado hídrico del viñedo en interacción con la temperatura. Para ello, la pieza clave es el conocimiento del viñedo, ya que es la base para entender con precisión la producción rentable del vino, respetar la tipicidad e identidad del vino. Vivelys ha desarrollado una herramienta para la valoración del potencial hídrico del viñedo. Este aparato detecta el equilibrio fisiológico de la vid y en función de éste y el objetivo del vino pretendido, determina los aportes de agua necesarios.

OBJETIVOS

  • Asegurar el perfil de la uva y la consecuente calidad del vino
  • Asegurar el nivel de rendimiento
  • Monitorizar un riego adecuado, controlado como respuesta inmediata al estrés hídrico (en zonas regables)
  • Llevar a cabo una estrategia a medio plazo sobre la gestión vitícola –trabajo del suelo, capa vegetal, fertilización, operación verde, etc.- (en zonas regables o no regables)
VER FICHA

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